Donde hay pelo hay alegría. Cada vez más
hombres se resisten al destino inexorable de acabar
con una cabeza como la de Coto Matamoros. En una
sociedad en la que la imagen lo es todo, la pérdida
de cabello puede mermar incluso la autoestima del
que padece alopecia.
Una cabeza despejada puede resultar muy atractiva
(que se lo digan a Pep Guardiola, Andre Agassi,
Fabio Cannavaro, Fredrik Ljungberg o Bruce Willis,
por poner algunos ejemplos), pero, para aquellos
a los que no les sienta bien, ya hay alternativas
que buscan frenar la caída e incluso recuperar
pelo mediante el microinjerto.
Si hay un exponente público de esta preocupación
por la imagen capilar es el presidente del Congreso,
José Bono, que sorprendió a todos
cuando en septiembre de 2008, tra las vacaciones
de verano, reapareció con más pelo.
El efecto social fue inmediato. En los siguientes
cuatro meses una conocida clínica capilar
triplicó el número de microinjertos
capilares en España.
La alopecia androgenética, o calvicie común,
afecta a la mitad de los varones, y al 40 por
ciento de las mujeres, mayores de 50 años.
En el caso de las mujeres la caída suele
pasar más desapercibida ya que aunque el
pelo escasee, en raras ocasiones llega a dejar
zonas totalmente despobladas.
Pero, ahora, aquellos o aquellas que estén
preocupados por su futuro capilar pueden adelantarse
a los hechos y averiguar que posibilidades tienen
de que sus temores se acaben haciendo realidad
mediante un test genético. La ventaja es
que si el resultado es afirmativo, se puede empezar
un tratamiento preventivo incluso antes de que
se manifieste la caída. El proceso es sencillo.
A través de una muestra de ADN que se obtiene
de un frotis bucal, se desvela la predisposición
genética de cualquier persona, hombre o
mujer, a desarrollar calvicie común.
Higiene y dieta equilibrada
«El diagnóstico de la calvicie común
se produce a menudo cuando ésta ya está
avanzada y el pronóstico se empobrece porque
los tratamientos que se establecen cuando el cuadro
está evolucionado, son menos eficaces.
El cabello puede mantenerse, e incluso recuperarse
en parte, siempre que el tratamiento se instaure
con prontitud», asegura la doctora Aurora
Guerra, presidenta de la Sociedad de Dermatología
de la Comunidad de Madrid y Jefa de Sección
de Dermatología del Hospital Universitario
12 de Octubre de Madrid.
Pero cuidado, porque aunque este análisis
señala la predisposición genética
a sufrir alopecia, no descarta la pérdida
de cabello que puede producirse también
por factores externos como el estrés, una
mala alimentación, o el abuso de medicamentos.
Para mantener el cabello sano, el centro capilar
Svenson recomienda mantener limpio el cabello,
utilizar champús suaves o adaptados a cada
tipo de cabello, según lo recomiende el
especialista, utilizar cremas y lociones de calidad
que fortalezcan el pelo, una dieta equilibrada
rica en frutas y verduras, no sujetar el cabello
fuertemente, y evitar tirarse obsesivamente del
pelo para comprobar si se cae o no.
Fuente: ABC.es
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